Giradas con Símbolos Colosales

Vincent Coll. Zygmunt J. IRWAN BUDIONO. Ivan Poli. See More Documents Like This. Log in with Facebook Log in with Google.

Remember me on this computer. Enter the email address you signed up with and we'll email you a reset link. Need an account? Click here to sign up. Download Free PDF. ABSTRACCIÓN GEOMÉTRICA Y SÍMBOLO - capítulo I. David Iturregui. See Full PDF Download PDF. Related Papers. Geografía: Capítulo I: " Generalidades ".

Download Free PDF View PDF. CAPITULO 2 2. GEOLOGÍA Y SUELO. Secuencia Geografia Semana 1. secuencia didactica. GEOMETRIA ANALÍTICA. GEODESIA GEOMÉTRICA PARTE I. GEOGRAFÍA BLOQUE 1 EJE TEMÁTICO.

PROBLEMAS Y LÍMITES DIFUSOS ENTRE SÍMBOLO Y SIGNO TIM INGOLD, LA PERCEPCIÓN DEL ENTORNO Y EL SÍMBOLO, VÍNCULOS CON KANT GÖBEKLI TEPE LA AMBIGÜEDAD ENTRE SÍMBOLO Y SIGNO EL CONCEPTO: UN PUENTE DE UNIÓN ENTRE EL SÍMBOLO Y EL CONJUNTO DE SIGNOS TELEOLOGÍA DEL SÍMBOLO, INTENCIÓN, TIEMPO Y MATERIA ENTRE MITO Y EL LOGOS EPIGENÉTICA DEL SÍMBOLO FILOSOFÍA Y SÍMBOLO.

LA PROBLEMÁTICA DEL CONCEPTO TEMPORAL DE HEGEL. CIBERNÉTICA DE LO SAGRADO. LA AUTONOMÍA DE LO SIMBÓLICO Y SU RELACIÓN CON LO SOCIAL ACONTECER DE LO SIMBÓLICO Y LA "PREGUNTA POR LA COSA" DE M. ESTUDIOS ICONOGRÁFICOS DE ERWIN PANOFSKY Y EL SÍMBOLO CONCEPTOS Y TEORÍA DE LA INFORMACIÓN APLICADOS A LA ESTÉTICA SIMBÓLICA.

WORRINGER: ABSTRACCIÓN EN EL ARTE Y NECESIDAD PSÍQUICA JUNG: ARTE, SÍMBOLOS Y ENERGÍA PSÍQUICA EL ARQUETIPO NUMÉRICO DEL "CUATRO" EL ARQUETIPO NUMÉRICO DEL "CINCO" EL ARQUETIPO NUMÉRICO DEL "SEIS" EL ARQUETIPO NUMÉRICO DEL "SIETE" EL ARQUETIPO NUMÉRICO DEL "OCHO" EL ARQUETIPO NUMÉRICO DEL "NUEVE" EL SÍMBOLO MÍTICO EN LO TEMPORAL Y CONEXIÓN ARQUETÍPICA ENTRE CULTURAS EL TRIÁNGULO DE PASCAL, SU RELACIÓN 3D Y LA LAMBDA PLATÓNICA GRECIA Y EGIPTO, SU PRESENCIA EN ROMA Y EL MUNDO EUROPEO POSTERIOR EL CRISMÓN, LO SOLAR, LA ESFERA Y LA DIMENSIÓN MITRANICA LA CONEXIÓN ENTRE PSIQUE Y PHYSIS EL ARTE Y LA CIENCIA, COMO CRISOL EN LA EVOLUCIÓN EPIGENÉTICA DEL ADN Su crítica y ánimo han sido imprescindibles para la guía que él ha realizado de un tema que se presenta no exento de polémica.

He de reconocer el excepcional valor de Cesar, puesto que fue este doctorando el que decidió establecer hipótesis en el ejercicio de la investigación que hubieran amedrentado a más de uno.

César García ha compartido este proyecto con pasión, cuestionando, valorando y haciendo hincapié en todo momento que el ejercicio académico estuviera a la altura de las circunstancias. En qué medida este se ha de considerar resuelto, eso depende de un análisis detallado de la lectura del texto y de una crítica desde los datos aportados.

Por mi parte he realizado un esfuerzo de ser fiel a las fuentes e investigaciones previas que han tratado con la cuestión, cuidando a su vez con el máximo respeto los datos y obras citadas, a la vez que se ha reflexionado junto a las mismas.

Existen cuestiones dentro de la Historia del Arte que trascienden a la propia disciplina. El aspecto de la simbología como una entidad de relación entre arte y ciencia ha sido prácticamente obviado, existiendo sin embargo estudios concretos en arquitectura, o pintura, que sí han dado muestras de esta realidad.

Cesar García se ha encontrado con un desafío como director de esta tesis, y como su doctorando, he hecho lo posible por dar muestra del compromiso que se estableció entre ambos para llevar esta investigación a su resultado final.

En el transcurso de la misma ambos nos hemos visto sorprendidos en cómo las hipótesis de trabajo encajaban cuando eran puestas en común. Se trata de una investigación atípica, de un tema poco tratado, pero de una importancia que este investigador considera clave para la filosofía de la estética, y también para la propia filosofía contemporánea.

Es la evolución de una estética hermenéutica y la construcción de conocimiento vinculado a ciertas manifestaciones de la Historia del Arte lo que esta tesis pone de relieve. A José Ignacio LaTorre, de la facultad de Física de Barcelona por recibirme y la conversación que mantuvimos acerca de computación cuántica.

A Carmelo R. por ser la primera persona de hablarme de Joscelyn Godwin e introducirme un contexto de inesperada inspiración para ciertas reflexiones finales; y a Daniel Wilten por sus recursos de investigación que ofrece de forma online, y no he tenido ocasión de contactar en persona.

Por supuesto, existe una clase de agradecimiento más allá de lo académico que es igual de importante, gracias a todas las personas que me acompañaron en este viaje y aportaron un valor documental también a esta causa, entre ellas quiero destacar a la historiadora Marta Flórez Ordoñez, cuyas fotos de las "siete puertas de Osiris" que realizó presencialmente tienen un valor incalculable para este doctorando, pero además ha sido su soporte como amiga el que tiene aún más valor e importancia para mi, hija de Hermes y Atenea.

A su vez las conversaciones con Igor Escudero, compositor de música destacado y amigo de ambos, fueron un ejercicio de interesante desafío conceptual y un placer que se remontaba a tiempos antiguos en la historia de la música, disfrutadas en un horizonte gallego. Previamente al comienzo de esta tesis, una persona en particular, apareció en mi destino como un meteorito hecho de metales y piedras preciosas extrañas y desconocidas, alguien que forja el metal y la tierra de una forma alquímica extraña y única, tales acontecimientos en la vida de uno son como una fuerza de la naturaleza de los que se derivan consecuencias insospechadas.

Mantendré a esta persona en el anonimato puesto que pienso que lo prefiere así, pero sin ella no hubiera llegado a conocer a mi director de tesis César García Álvarez, y por lo tanto esta tesis hubiera sido más complicada, sino prácticamente imposible de realizar sin la guía de mi director.

Así que me queda agradecer al extraño azar de las circunstancias y el destino, dando con ello paso al comienzo. PRÓLOGO No difference is, and hence, from the same source, Sublimer joy; for I would walk alone, Under the quiet stars, and at that time Have felt whate'er there is of power in sound To breathe an elevated mood, by form Or image unprofaned; and I would stand, If the night blackened with a coming storm, Beneath some rock, listening to notes that are The ghostly language of the ancient earth, Or make their dim abode in distant winds.

Second Book El siglo XXI vive en sus comienzos una crisis en la construcción de su episteme, su conocimiento. La ciencia, aun con toda su potencia analítica, a veces parece insuficiente para afrontar los desafíos que el ser humano tiene delante.

La ciencia es una praxis de qué hacer y de cómo hacerlo, además de ser la nueva narrativa de la descripción de lo real en sus raíces epistémicas más fundamentales. Pero, aun así, su razón operativa desde la lógica pura es susceptible de no ser efectiva en los peligros que, sin pretenderlo, la propia ciencia puede desencadenar.

Esto no es una crítica a la ciencia, sino un análisis de cómo ha llegado a ser el vórtice creador de conocimiento contemporáneo, pero también una reflexión donde están sus puntos ciegos y límites.

Otra forma de creación de conocimiento para el ser humano es el simbólico, desdeñado por el pensamiento científico como anecdótico. Sin embargo, esta tesis demostrará que el pensamiento simbólico es el germen y raíz dentro de la evolución del conocimiento humano, también el científico.

La creatividad, incluso en territorios más analíticos como las matemáticas, a veces se muestra de forma enigmática, encontrando casos en los que las intuiciones científicas se han mezclado con las simbólicas. Este es el ambiguo territorio donde hemos de movernos para desentrelazar desde la antropología de la estética simbólica qué uniones fortuitas se han dado en la comunión entre arte y ciencia.

Esta tesis mostrará ejemplos paradigmáticos, en ellos el pensamiento simbólico se muestra como una crisálida previa al conocimiento científico. Pudiera parecer que una vez que el pensamiento simbólico ya ha sido usado por las civilizaciones antiguas, al mundo moderno no le queda más que "volar" con el pensamiento científico.

No obstante, cada vez más los avances de las teorías científicas necesitan de metáforas y combinaciones epistémicas que la acercan de nuevo a lo simbólico, produciéndose extraños Deja Vú que remiten a conceptos que enraizaron en las civilizaciones antiguas y en la filosofía clásica.

La oscuridad provocada por el resplandor que otorga el "creer que sabemos mucho" o que estamos en el pináculo del conocimiento por hallarnos en la postmodernidad, demuestra los distintos callejones sin salida que la física, matemática, genética, medicina, están padeciendo, dejando demasiadas preguntas abiertas.

Esta tesis no quiere dar respuesta a todos estos interrogantes, sino poner de relieve otra historia para la construcción de conocimiento en el operativo perceptivo del ser humano, en su psique. El propio Carl Gustav Jung advirtió repetidas veces sobre los peligros para el avance de la civilización de su desligación con lo simbólico.

La razón como tal parece agotada, creando desiertos, bucles de pensar que, como en la rueda de un hámster, no aportan salida para un autoconocimiento del ser humano. La razón, como paladín del positivismo, no ha evitado por sí misma los grandes desastres del siglo XX y XXI.

Necesitamos, urgentemente, entender cómo hemos construido conocimiento desde una perspectiva cualitativa y se hará desde la reflexión filosófica con un cuerpo de demostración teórica.

Observaremos este nuevo prisma con una voluntad de renovar la mirada en los campos agotados del conocimiento contemporáneo que no llevan sino a un nihilismo mental que bordea el precipicio por una lucha que carga contra la imaginación y las estructuras simbólicas.

Más que un problema, esta tesis defiende que son precisamente estas estructuras simbólicas las que pueden inspirar al ser humano a un encuentro y reconocimiento con el estado perceptivo en el que es capaz de construir conocimiento mejor dentro de lo real, con menor sufrimiento. El fuego, lo prometeico, es una estructura de pensamiento mítico.

Sin embargo, es el propio mito de Prometeo el que remite a cómo el ser humano rompe radicalmente con dicha estructura mítica en pos de un conocimiento del que se hace poseedor y único representante, pero esto lleva inevitablemente a una ruptura con el ethos y el daimon de la naturaleza, a la que hemos robado su poder secreto.

Pero hay un precio y un castigo por esta ruptura radical, este robo lleva a "quemarnos las manos" con este fuego, ya que este conocimiento se vuelve a menudo en nuestra contra o termina descontrolándose. Es el pensamiento simbólico el que pudiera evitar, como imaginó Mary Shelley con la criatura de Frankestein, que acabemos creando un mundo que desafíe a la propia muerte, pero que en su lugar adquiera tintes infames.

La tecnología nos tiene seducidos con promesas de ser como dioses, cuando nosotros mismos fuimos quienes los matamos conceptual y alegóricamente en sacrificio ritual hacia la episteme de la ciencia, pero el ser humano aún desea ese poder divino que puede culminarse en panópticos totalitarios y control social poco deseado.

Estas paradojas guardan un aprendizaje para la psique del ser humano que de no ser atendidas puede caer en una robotización de sí mismo y que su pensamiento lo destierre a lo meramente "artificial", propiciando distopias sociales.

Por ello lo simbólico no es anécdota, sino guía intuitiva de nuestra sabiduría interna que nos pone en relación con la cualidad del entorno de una forma eficaz, en esta sabiduría el arte se une a la ciencia, y ahí es donde la ciencia tiene que atreverse a escuchar un lenguaje que vaya más allá de lo evidente a los ojos de la razón pura.

Para finalizar, las civilizaciones no son eternas, les suceden circunstancias y eventos de todo tipo. Algunas de ellas en el pasado fueron conscientes de que no permanecerían para siempre, como nos describe el Corpus Hermeticum.

Por ello, el arte fue la cápsula temporal de conocimiento, que, como un disco duro artesano de datos, fue creado para preservar una configuración sistemática de conocimiento hacia el futuro, un saber que fuera susceptible de ser recreado o "cargado" de nuevo a la estructura cultural por otros seres humanos que volverían a enfrentarse a desafíos similares.

Este ha sido uno de los puntos ciegos de la ciencia, la de no aliarse en la época moderna y postmoderna lo suficiente con el arte como para comunicar y preservar su mensaje de una forma más efectiva, pretendiendo que de alguna manera la civilización actual es para siempre, cuando la realidad nos demuestra que está en su ciclo natural de cambio estructural profundo, por no decir de posible colapso y su consecuente renovación.

Por ello, este es el Kairós, el momento único y preciso, de un análisis histórico, artístico y filosófico que nos permita observar la evolución de la codificación genética cultural de nuestro conocimiento plasmado en lo simbolismo ancestral, factor lo que nos ha diferenciado del resto de animales, logrando renovar y actualizar lo invisible, nuestro saber.

Se ha tendido a considerar que el campo de estudio del símbolo es la semiótica, pero eso es debido a la equivocación que existe entre signo y símbolo, en realidad el estudio de lo simbólico de forma eficaz ha de situarse bajo el análisis de la teología filosófica, la antropología, el arte, o la historia, pero ahora desde comienzos del siglo XX debemos añadir otros campos como la psicología, la matemática y alguna otra disciplina de ciencias en el caso de alguna investigación de física cristalográfica contemporánea.

Esta tesis se centra en los aspectos de relación entre arte y ciencia en el campo de la simbología ancestral que, sin embargo, ha mantenido consistente su codificación a lo largo de diferentes épocas en tanto que herramienta operativa de codificación de conocimiento.

Inevitablemente, este es un estudio interdisciplinar entre diferentes campos, ya que el símbolo es matriz de un conocimiento mixto. Este conocer, visto en perspectiva, no solo tiene connotaciones cognitivas y poéticas, sino que también transporta enigmas matemáticos que fueron el eje fundamental de escritos como el Timeo de Platón.

Se verá que estos textos tuvieron su influencia posterior en culturas ajenas a la griega, pero no solo en el espacio sino también en el transcurrir del tiempo histórico, con una simbología que señala hacia a otras manifestaciones culturales geográficamente lejanas entre las fuentes citadas.

De forma excepcional, se observará que hay símbolos que parecen configurados o intuidos por la psique y que por ello transcienden a una determinada transmisión cultural, en ese caso se establecerá una comparativa entre diferentes simbologías para tratar de hallar la estructura holográfica subyacente en la que nuestra biología se configura a través un instinto de expresión y codificación gráfica externa.

Empieza a intuirse de esta manera la idea de "arquetipo" como estructuración común de la psique humana, y por ello Carl Gustav Jung es un referente en esta tesis. Sin embargo, esta no es una tesis de psicología, sino de filosofía de la estética en su relación entre arte y ciencia, que pone su acento en la importancia de la antropología para la construcción de episteme a través del símbolo.

Es por ello que se explorará a la disciplina científica como agente de conocimiento antes de que ésta se denominara como tal. Por supuesto, el conocimiento existía antes de que las ciencias acotaran los límites de sus disciplinas maestras y éste evolucionó en un campo mixto, donde matemáticas, astronomía, música, geometría estaban profundamente mezcladas y codificadas a través de lo simbólico.

Esta tesis considera que éste es el substrato base de episteme mixta de importancia fundamental para que la ciencia actual constituyera el tronco de conocimiento en el que ésta se expresa.

Existe además un proceso no solamente de implementación lógica para la resolución de problemas dados, sino que para que el conocimiento científico avance en su territorio de lo incierto es necesario una mirada rizomática atemporal, una evocación a teorías fundamentales de la filosofía como inspiración esencial, un ejemplo es el premio nobel Frank Wilzeck cuando se refiere a que las estructuras de la belleza geométrica de Platón evocan a ciertas estructuras de la física actual.

El terreno de lo científico es más incierto que certero, hay más por descubrir que lo que consideramos como un establecido modelo estándar. Cualquiera que se haya interesado un mínimo por la episteme de la ciencia contemporánea es consciente de cuantas preguntas abiertas existen en todos los campos del saber, aunque se han logrado resultados prodigiosos en los últimos dos siglos y por ello la reconocemos como fuente de conocimiento base para nuestra civilización global, sin embargo, se desconocen los procesos creativos que inspiran ciertos resultados clave y de importancia capital.

Las ecuaciones de Srinivāsa Ramanuyan o el sueño de Kekulé con el Benceno evocando al símbolo ancestral del Ouroboros desafían a toda nuestra concepción de la lógica y construcción de saber.

Hay algo que no terminamos de entender acerca de la construcción epistémica y nuestra relación con ese campo de lo invisible que define soluciones para problemas en nuestra realidad física, la cual aún se muestra como un gran enigma que relegamos a la idea de "genio".

A lo largo de la historia civilizaciones paradigmáticas construyeron obras que nuestros expertos actuales con toda su virtud no pueden ponerse de acuerdo acerca del procedimiento para tales ejecuciones de arte. Es el momento de revisar la construcción de episteme dentro de la cualidad y contexto temporal en el que esta surgió, ya que una revisión de estas cuestiones atraerá luz a otros campos como filosófico, el antropológico, el teológico, la psicología y la matemática.

La psique y la metafísica, se unen de forma inevitable en el ejercicio de desvelar la raíz fundamental de la constitución del Cosmos.

Esa pregunta, en realidad no está tan alejada de la inquietud de nuestros antepasados al respecto de lo divino, sin embargo, fue la idea de armonía en tanto que estructura matemática que genera lo real, la que apareció como un concepto filosófico que en el caso de Platón se mezcló con lo teológico.

Y en todo ello el símbolo fue el agente vertebral de esta constitución de conocimiento. Tomando en consideración estas cuestiones, esta tesis trata de ser un ejercicio de cierta deconstrucción acerca de cómo distintas disciplinas se han relacionado con lo simbólico.

La temática, aun diversificándose entre diferentes temáticas, converge en un punto clave: la construcción de episteme a través de una expresión que une el arte y la ciencia.

Debido a que la filosofía moderna abandonó al símbolo porque se constituía a sí mismo como inmanente, la realidad simbólica se ha desarrollado con más fluidez dentro del territorio del arte y de lo mítico, pero no exenta de construir una forma de conocimiento que puede desafiar en ocasiones al operativo de la lógica en su eficacia.

Objetivos de la investigación: 1. Diferenciar al símbolo del signo y mostrar claramente sus características. Mostrar la relación entre símbolo y biología humana, así como su operativo epigenético. Demostrar la universalidad del símbolo como fuente común de expresión operativa a diferentes culturas, mostrando las coincidencias significativas entre ellas.

Mostrar al símbolo como agente de intuición de conocimiento y precursor, cuando está unido a la abstracción geométrica, del pensamiento científico contemporáneo. Mostrar al símbolo como mediador entre el Mito y el Logos, y puente en la construcción de conocimiento que se da en la raíz de la filosofía occidental en correspondencia con el Ser.

Entender al símbolo como una dinámica cartográfica que permite rastrear, más allá de ilusiones fronterizas físicas y culturales, una verdadera transmisión de ideas comunes a la experiencia y conocimiento humano a través del arte. Poner de relieve la relación entre arte y ciencia que la estética de la abstracción geométrica simbólica transporta en sí misma desde su origen, así como las relaciones aritmético - filosóficas que esta clase de simbología transporta.

La investigación se dividirá en seis capítulos y las conclusiones finales. Se presenta un resumen de los mismos a continuación: CAPÍTULO I. Debido a la confusión que ambos conceptos acompañan, establecer unas diferencias básicas puede ayudarnos a saber cuándo estamos tratando con cuestiones puramente simbólicas y no tan solo de significación.

Estos matices deben ser explicados en un primer lugar para poder comprender mejor la propia investigación y el propósito de la misma.

El carácter antropológico, biológico y los apuntes al respecto sobre filosofía de la mente serán las guías a tomar en cuenta en esta explicación.

Se propondrá una nueva metodología para el estudio de la simbología comparada en la historia del arte, la geometría y la antropología.

Se partirá de la perspectiva de Clifford Geertz y posteriormente de Tim Ingold, para introducir un marco antropológico que sea sincrónico con la metodología propuesta. Dicha metodología presenta un estudio de las formas geométricas que han estado presentes en las culturas humanas y predicen conocimiento.

Por último, se propondrá que el símbolo ha experimentado mutaciones y evoluciones similares a las de la biología genética. Hegel, Heidegger, Gadamer, Nietzsche, Aby Warburg, Wilheim Worringer y Car Gustav Jung serán los principales autores para acercarnos a esta cuestión.

Inevitablemente esto llevará hacia un estudio de la estética relacionado con el fenómeno de la psique, para lo que Jung nos servirá de introducción al estudio de los arquetipos simbólicos relacionados con la expresión geométrica en antiguas culturas humanas para establecer una metodología mixta entre estos autores que sea efectiva para las reflexiones que los capítulos siguientes enfrentarán.

CAPITULO III. LO TEMPORAL Y HOLOGRÁFICO EN EL SÍMBOLO, UNA PUERTA AL SER Se realizará un análisis de ejemplos significativos de mutaciones simbólicas entre culturas de la antigüedad tomando como referencia el eje temporal. Un cuestionamiento de producción original frente a las copias y mutaciones sucesivas.

La dimensión mecánica y la dimensión orgánica del símbolo, entre lo heredado, lo transformado y lo creado. La óptica de lo temporal en las religiones del mundo antiguo en diferentes culturas será abordada bajo una red de sincronías de tipo jungiano utilizando la premisa metodológica presentada en el capítulo anterior.

A nivel de autores se profundizará en la cuestión a través del trabajo de Ignacio Gómez de Liaño, Jung, Heidegger y Platón. CAPITULO IV. EL ANIMA MUNDI, ARQUETIPO ARMÓNICO ONTOLÓGICO ENTRE LO UNO Y LO MÚLTIPLE Las estructuras aritmético-simbólicas, su relación con la geometría simbólica y la idea de "armonía" en la antigüedad partiendo del concepto de unidad.

Este análisis se abordará desde la tradición griega, cristiana y egipcia uniendo aspectos fundamentales de las expresiones de abstracción geométrica paradigmáticas de dichas culturas. El texto del Timeo escrito por Platón será el eje de estudio que este capítulo analizará, se combinarán las reflexiones de Sócrates acerca de las relaciones alfabéticas con el símbolo y lo musical junto con las ideas acerca de la isopsefía investigadas por Kieren Barry, además de presentar los estudios de Ernest McClain y Joscelyn Godwin acerca de la estas cuestiones.

CAPÍTULO V. A nivel de autores, se presentarán una variedad de investigadores entre los que se encuentran Justin Greenlee, Mariana Giovino, Simo Parpola, Giulio Magli, Marina Franceschini, Mary Quinlan-Mcgrath y Descartes, entre otros.

CAPÍTULO VI. Se presentarán análisis de científicos que han utilizado simbología ancestral como objeto de estudio y generación de nuevos conocimientos. Para este capítulo se partirá de trabajos de Leonardo Da Vinci, Platón, John Harris, María Cecilia Tomansini, Stephen Wolfram, Peter Lu, Silvester James Gates y John Miller.

CONCLUSIÓN FINAL Síntesis de las cualidades epistémicas acerca de lo expuesto en los seis capítulos anteriores. símbolo equivaldría en la raíz griega a: corresponder, relación, vínculo, comparación, venir a concluir.

Por símbolo, al igual que en Simbiosis se entiende una etimología de un sistema de relaciones, en el caso de símbolo el sistema de relaciones es conceptual.

Este sistema es usado por las culturas humanas para cartografiar su idea de realidad de forma perceptiva, pero cada una con su simbología particular. Esta respuesta, sin embargo, puede dejar con un deseo de ampliarse con otras perspectivas de conocimiento.

Desde el enfoque antropológico una de las autoridades más destacas para responder a esta pregunta es Clifford Geertz, antropólogo cuya obra dentro de esta disciplina es altamente destacada.

Geertz, es un investigador clave que reflexiona acerca del símbolo como un elemento constitutivo y fundamental de la cultura. En su libro de "La interpretación de las culturas" dice lo siguiente: Entendida como sistemas en interacción de signos interpretables que, ignorando las acepciones provinciales, yo llamaría símbolos , la cultura no es una entidad, algo a lo que puedan atribuirse de manera causal acontecimientos sociales, modos de conducta, instituciones o procesos sociales; la cultura es un contexto dentro del cual pueden describirse todos esos fenómenos de manera inteligible, es decir, densa.

Editorial Gedisa, Barcelona. No es tan sutil como parece y por supuesto se hará un esfuerzo por distinguir entre ambos en el desarrollo de la investigación.

Sin embargo, hasta la aparición de Geertz el mundo antropológico había abordado de forma tímida estas cuestiones, cuando en realidad detrás de ellas se esconde el motor de los acontecimientos humanos, un motor cuya "mecánica" aún estamos descubriendo.

Tratar un asunto como el símbolo no es cualquier anécdota dentro de nuestra especie, más bien es la raíz fundamental del acontecer humano. De hecho, Geertz fue un defensor de que la aparición de la función simbólica conectada al desarrollo cultural dio lugar a una transformación de tipo biológico que aún hoy está teniendo lugar.

Como él observaba en "Interpretación de las culturas": Entre las estructuras culturales, el cuerpo y el cerebro, se creó un sistema de realimentación positiva en el cual cada parte modelaba el progreso de la otra; un sistema en el cual la interacción entre el creciente uso de herramientas, la cambiante anatomía de la mano y el crecimiento paralelo del pulgar y de la corteza cerebral es sólo uno de los ejemplos más gráficos.

Al someterse al gobierno de programas simbólicamente mediados para producir artefactos, organizar la vida social o expresar emociones el hombre determinó sin darse cuenta de ello los estadios culminantes de su propio destino biológico. De manera literal, aunque absolutamente inadvertida, el hombre se creó a sí mismo.

La característica de esta investigación se basa en la idea de que cuando ciertos símbolos han sido codificados dentro de un lenguaje estético de "abstracción geométrica" poseen una cualidad vinculada a la trasmisión de conocimiento y un carácter universal, más allá de la subjetividad local de interpretación.

Toda cultura milenaria ha tenido la necesidad biológica3, en tanto que instinto, de producirlos. De forma cotidiana puede entenderse que un símbolo es ese objeto codificado real o imaginado que en ocasiones une a un grupo étnico y cultural determinado.

Es también un objeto de interpretación de lo real que nos une a los propios y nos separa de aquellos que son distintos a nosotros en términos de folklore cultural, lingüístico y de creencias.

Esta es una 2 Geertz, Clifford La interpretación de las culturas. Bajo su punto de vista más que las mutaciones genéticas fue la aparición de las estructuras culturales la que ayudaron al ser humano a transitar por los agrestes y dramáticos cambios que el clima del planeta tuvo en dicha época. En la era contemporánea de la globalización los símbolos enfrentan a muchas culturas de forma dramática, ya que forman parte de las narrativas mitológicas y de creencias que se enfrentan entre sí.

También se podría entender al símbolo como un artificio cuya representación ha sido extraída de la propia naturaleza a través de analogía de formas sintetizadas, pero que en su mutación y evolución con el paso del tiempo se ha configurado más allá de las formas naturales de las cuales surgieron, vinculándose así a conceptos abstractos de amplia complejidad y significados sin no son atendidas sus características.

Este es, en última consecuencia, el desafío de esta investigación con el objetivo de encajar una pieza más en el puzle del conocimiento colectivo, ya que un análisis histórico y psicológico del símbolo pone en duda la idea del folklore puro o exclusivo de cualquier cultura dada desde una interpretación parcial.

Este carácter un tanto universalista pero con matices ya viene intuido con fuerza en la obra de Geertz, "interpretación de las culturas": El hombre puede hablar, puede usar símbolos, puede adquirir cultura así reza este argumento , pero el chimpancé y, por extensión, todos los animales menos dotados no puede hacer nada de esto.

El nombre es pues único en este aspecto y en lo tocante a la mentalidad "nos hallamos frente a una serie de saltos, no frente a una línea ascendente continua". Esta investigación dará cuenta de los "saltos simbólicos" entre diferentes épocas y se preguntará acerca de si ha existido una analogía similar a la evolución genética en el desarrollo del símbolo, algo que viene observado remarcablemente en la obra de Geertz.

Tengo la voluntad de cuestionar al símbolo, de conocer sus implicaciones en el desarrollo cognitivo humano respecto a su fenomenología cultural. Las conclusiones que se ofrecerán podrían sorprender a muchos puesto que cuestiona el sentido del tiempo lineal que tenemos a la hora de comprender nuestra propia historia y cómo evoluciona el conocimiento dentro de la misma.

Pero están empezando a surgir investigaciones profesionales donde se está 4 Geertz, Clifford La interpretación de las culturas. White, "Four Stages in the Evolution of Minding," en The Evolution of Man, ed. Tax Chicago, , págs. A su vez, determinada simbología ha podido intuir ciencia y tecnología.

Esta investigación aportará pruebas de que esto puede haber estado sucediendo de forma ancestral o milenaria. Por lo común se tiende a pensar que el proceso de adquirir conocimiento había sido un triunfo del proceso racional.

Quizás otro aspecto de nuestra psique, el de la intuición, ha sido menos abordado y el símbolo ha sido representante activo de este último. Aunque dicho planteamiento pudiera parecer genérico, no lo es, ya que existe un profundo vacío contemporáneo en el entendimiento del símbolo como tal, e incluso su investigación esta denostada, quizás los lingüistas han tenido más suerte a la hora de estudiar las mutaciones y variantes de los idiomas entre diferentes culturas a la hora de corroborar la influencia que unas culturas han tenido sobre otras.

En el transcurso de la preparación de esta tesis el autor se ha encontrado con anomalías simbólicas que vinculaban cierta producción simbólica de la antigüedad a campos de conocimiento científico de tipo contemporáneo.

Puede resultar una afirmación sorprendente, pero es un campo teórico que universidades de alto prestigio, como el caso de Harvard con el doctor Peter Lu y su estudio en quasicristales, están atendiendo a estos nuevos paradigmas en el contexto temporal donde esta investigación es producida.

Si bien este planteamiento es desafiante y hace reconsiderar el fenómeno de cómo se estructura la cultura y los sistemas simbólicos que la habitan, esta revisión partirá desde el vínculo con la expresión y abstracción geométrica. Antes bien consiste, dice el autor, en sustituir por una complejidad más inteligible una complejidad que lo es menos.

Ciertos símbolos con varios siglos de antigüedad han entendido de intuición en un campo de conocimiento que hoy llamamos ciencia, al tiempo que se expresaban dentro del contexto donde la mitología se mezclaba con la creencia, pero estos son consistentes, no siempre de forma total, con lo que hoy nosotros llamamos conocimiento biológico, matemático es decir, el proceso de construcción racional que hemos heredado del positivismo de Comte.

He de añadir que no busco cuestionar la labor de Comte, sino esbozar un complemento a su visión del positivismo racionalista, el cual paradójicamente fue intuido de forma velada pero contundente en culturas de la antigüedad.

En este sentido autores como Heidegger, Gadamer o Kant tendrán su presencia a la hora de aportar una visión más allá de lo meramente racional para posibilitar la construcción de conocimiento.

La utilización, a lo largo del tiempo, de la expresión simbólica ha sido variada. Entre ellas el símbolo permitió la posibilidad del desarrollo del lenguaje, compartiendo de forma abstracta y como expresión gráfica codificada, emociones, sentimientos, y conocimiento común que de otra forma hubiera sido mucho más compleja, sino imposible, abordar para nuestra especie.

En cierta manera el símbolo nos hizo humanos y nos diferencia de forma singular, a veces inquietante, del resto de los seres vivos de este planeta. Como Geertz reflexionó: "Lisa y llanamente esa evolución sugiere que no existe una naturaleza humana independiente de la cultura. Los hombres sin cultura no serían los hábiles salvajes de Lord of the Flies de Golding, entregados a la cruel sabiduría de sus instintos animales, ni serían aquellos nobles salvajes de la naturaleza imaginados por la Ilustración y ni siquiera, como lo implica la teoría antropológica clásica, monos intrínsecamente talentosos que de alguna manera no lograron encontrarse a sí mismos.

Serían monstruosidades poco operantes con muy pocos instintos útiles, menos sentimientos reconocibles y ningún intelecto.

Nos ha permitido evolucionar hasta el desarrollo de un conocimiento racional como se verá en esta tesis , pero sin embargo también nos ha sincronizado en atrocidades propias de los infiernos a través de guerras y confrontaciones originadas por una interpretación negligente y a veces 6 Geertz, Clifford La interpretación de las culturas.

En realidad, puede observarse que, en muchos casos, la interpretación cerrada de las etnias culturales no es más que un torpe espejismo que fomenta lo divisorio, más bien incluso un negocio para unos pocos y para otros una maniobra de radicalismo político.

Por lo tanto, el símbolo como tal, tiene una naturaleza de doble filo en función de su interpretación, que puede ser alienada por la "voluntad de poder" nietzscheana degradándolo a un signo territorial utilitario, incluso hoy en día.

El símbolo es un objeto abstracto de uso cotidiano que literalmente nos empuja a ser co- creadores de la realidad en la que estamos inmersos dentro de esta cultura globalizada pero aún no planetaria por su fragmentación. A día de hoy, en el siglo XXI, existe tecnología producida y coordinada por bloques encadenados de signos a modo de datos que generan su automatización y comportamiento mecánico.

El símbolo es mediador conceptual de lo intangible, pero aún está lejos de ser usado por las entidades programadas artificialmente.

Dentro del campo de la robótica, el conjunto de signos con los datos codificados en cadenas de información complejas empieza a formar una proto-autonomía en el mundo mecánico y que invita a cuestionarse que, tal vez, ese uso de este objeto abstracto no es sino el material que constituye parte de nuestra psique, sino la de otras "entes artificiales" que están por venir.

Pero para establecer una metodología adecuada, primero se invita a distinguir adecuadamente entre la función entre el símbolo y el signo, ya que tienden a ser confundidos. Las máquinas que operan a través de inteligencia artificial, a día de hoy operan con signos que en su conjunto permiten el cotejamiento de datos y toma de decisiones preprogramadas, pero ni interpretan simbólicamente ni producen símbolos, y por ello ni desarrollan cultura común ni evolucionan de forma autónoma ni cualitativa.

Tal vez, por haber obviado el estudio al símbolo y su significado, la nueva vida artificial que está creándose pueda convertirse en una ventaja o ser un reflejo en el que perdernos como un nuevo laberinto extraño que no terminamos de comprender, dado que no hemos terminado de resolver nuestra propia teleología simbólica en tanto que especie, cuyo enigma, en parte, reside en la propia herramienta abstracta con la que ha sido codificada.

Este es el desafío de poder entender este objeto de nuestra naturaleza abstracta, la de la confrontación en último y primer lugar de ese espejo que el símbolo como unidad múltiple propone en unión con lo vivo y una memoria ancestral.

La parte positiva sería enfocar una toma de consciencia propia acerca de lo simbólico como una herramienta de exploración cartográfica de la psique colectiva de lo humano. Son susceptibles de mezclarse con nuestras emociones en la medida que algunos se han vinculado a territorio y a creencias de tipo religioso, en ciertos casos se mezclan con nuestra experiencia biológica.

Eso afecta a la interpretación y estudio de los mismos. Muchos símbolos han sido reproducidos por las religiones, pero eso no quiere decir en absoluto que les pertenezcan. Esa es una apropiación por parte de ciertas instituciones que precisamente quieren utilizar cierta simbología a sus expensas como si ellas los hubieran sacado de la nada o representantes absolutos de la misma.

Se invita a ser cautos, puesto que el análisis del símbolo ha de realizarse bajo la óptica de una ciencia comparativa, donde nuestros prejuicios no deberían interferir en las conclusiones del origen de uno u otro objeto de estudio.

De lo contrario esta investigación está abocada a no dar el fruto que se espera de ella. Como toda investigación que trata sobre cuestiones culturales se necesita una aproximación que prevé cierta disposición atenta por parte del lector, ya que su territorio de creencias puede verse afectado.

Animo a que esto sea así, a que el lector se llene de interés por desafiarse a sí mismo a través de estas líneas. Como signo se entiende una producción humana como el lenguaje o bien la escritura del mismo, el lenguaje de signos de los sordomudos donde cada gesto representa una palabra o los signos matemáticos, es decir, el conjunto del uso de signos en unas reglas consensuadas y compartidas se establece una comunicación y sintaxis que evoca imágenes y puede ser simbólica para el transmisor y el receptor de dicho mensaje.

Pero en sí mismos los signos separados por lo común no son símbolos salvo raras excepciones , sino que necesitan de una estructura determinada para configurar un símbolo. García Álvarez de la universidad de León y director de esta tesis; en su estudio sobre simbología del Renacimiento el Dr.

García señala: "Parece lógico considerar, de acuerdo a la exposición precedente, que el significado simbólico debe ser un tipo particular de significado.

Es decir, que los signos simbólicos serán realidades que están en lugar de otras realidades, sobre las cuales transmiten información. Ahora bien, delimitar cuáles son las características específicas de lo simbólico es un problema aún no resuelto por la semiótica ni por las disciplinas que estudian el simbolismo.

García Álvarez ofrece a su vez un territorio de aclaración al respecto de cómo el símbolo puede presentarse a sí mismo bajo esta premisa de configuración de "realidades que están en lugar de otras realidades", en concreto establece cuatro formas de acercarse al fenómeno simbólico: "Existen, sin embargo, varios modos fundamentales de definición de lo simbólico que es imprescindible analizar, ya que determinan dos orientaciones posibles para el análisis de las iconografías fantásticas renacentistas.

En primer lugar, la comprensión metafísica y existencialista de lo simbólico, propia de la Tradición Hermética, o Simbólica Tradicional; en segundo lugar, las concepciones psicoanalíticas; en tercer lugar, la comprensión propiamente semiótica del símbolo, de carácter más bien nominalista, y en cuarto lugar, la concepción de lo simbólico propia del método iconológico, puente entre las precedentes.

Ciertamente, esta es una de las concepciones más complejas del símbolo, pero se darán ejemplos de estos casos para ser comprendidos adecuadamente. La segunda de las concepciones, la de la simbología unida a lo psicoanalítico, parte sobre todo de la visión Carl Gustav Jung, el reconocido psiquiatra.

A este respecto García Álvarez añade: " 8 García Álvarez, Cesar Simbolismo en el grutesco renacentista. Edición de la Universidad de León. Estos son aspectos que tuvieron una profundización de estudio dentro del campo del psicoanálisis, e innovadores por parte de Jung.

García Álvarez apunta: "Básicamente, los arquetipos son estructuras estables que subyacen a las creaciones icónicas humanas, ya sean de carácter onírico, y por tanto inconscientes o forma idealizadas plásticamente, con intervención de la conciencia.

Ahora bien, el contenido de dicha lengua simbólica no está constituido por imágenes, por formas plásticas o icónicas, sino por arquetipos".

García Álvarez, creo que la "lengua simbólica" sí está constituida por imágenes o formas, pero no cualquier imagen o forma al azar.

La estructura subyacente de cada imagen o forma simbólica es un proceso de revelación del inconsciente al consciente, y es al mismo tiempo un arquetipo.

Creo que la geometría y su estilización abstracta se configuran como una herramienta expresiva que se remite a esos arquetipos.

Las representaciones de los dioses de la guerra tenderán en todas las culturas a tener un aspecto fiero y amenazante donde prevalece lo anguloso, las diosas vinculadas a la fecundidad, en cambio, como las Venus, ofrecerán generosamente sus tributos y cuerpo como garantía de procreación y fertilidad, prevaleciendo lo curvo.

Por lo tanto, creo que el impacto psíquico de la imagen se corresponde con el arquetipo, al menos en la mayoría de los casos que se observen. Cuando la imagen es sintetizada en su forma más pura, es decir refinada de forma geométrica entonces el arquetipo puede alinearse con la praxis e intuición de conocimiento intuyendo variables constructivas de un Logos establecido en el futuro, básicamente intuyendo conocimiento de tipo científico.

No fue casual que Platón refinado la configuración del Mito especulara en el Timeo con los cinco poliedros regulares únicos en la naturaleza. El refinamiento perceptivo de los agentes creadores dio con una visión más potente del arquetipo creador, por ejemplo, las herramientas que según Platón el demiurgo utilizó para la constitución del Cosmos.

Hay un instinto para considerar al "símbolo" dentro del ámbito de las creencias, de la identificación emocional al respecto de una representación de tipo patriótica o religiosa, mientras que el signo es considerado una herramienta que puede construir símbolos.

Esta noción intuitiva, aunque rudimentaria, suele tomarse en el colectivo como verdadera, pero la naturaleza simbólica va mucho más allá de una identificación patriótica, política o religiosa, está configurada en la base de como intuimos lo real y de cómo hemos construido conocimiento a lo largo de los siglos.

El problema del símbolo es mucho más complicado, puesto que elementos naturales se dotan de una significación que emana de la propia naturaleza que puede ser representada por el símbolo de una forma evocadora. Pero quizás vivimos con la idea equivocada que el símbolo es siempre representación, cuando en realidad no es así.

Para ser más claros, pongamos el ejemplo del Sol en las primeras civilizaciones como dador de vida y protector de los peligros nocturnos. El Sol simbolizaba, pero su representación y significado ha sostenido una variante de imagenerías que van desde la simple analogía hasta la metáfora, con significados alegóricos de conocimiento u ojo celeste.

El símbolo puede convertirse en un mero signo por lo común degenerando su condición evocadora , pero esta tesis entiende que el símbolo es anterior al signo, ya que primero antes de ser codificado en una forma gráfica, el símbolo es percibido en la naturaleza y en el entorno por el inconsciente del ser humano, como bien defiende el antropólogo Tim Ingold en este mismo capítulo.

Se aludiría aquí a la relación de Descartes entre la res cognitas el yo y la res extensas el mundo que nos rodea que también Heidegger analiza en "Ser y Tiempo", y se indagará en ambas descripciones con más profundidad en el segundo capítulo. En función del desarrollo de la cultura que percibe el símbolo el sol, la luna, el árbol, la tormenta etc dicha cultura creará un signo gráfico para representar al símbolo y de esta manera compartirlo como una forma de vínculo ritual, que puede ser de intercambio o para marcar una jerarquía, pero también una metáfora o representación empática cercana al mundo de las creencias y como mapa perceptivo de lo real.

Este hecho, el de la metáfora, incluso usada por instinto, es clave, y se entrará en esta cuestión un poco más adelante. Creo que es importante aquí marcar una diferencia. Fue el símbolo el que marcó el deseo de representar en las culturas primitivas, aunque fuera un instinto de evocación por analogía plasmada en las paredes de las cuevas de la prehistoria.

Hoy en día nos reconocemos como humanos por el misterio de la aparición de la percepción simbólica en nuestras mentes. Es muy posible que existan especies animales con construcciones proto- simbólicas que en realidad son "representaciones significativas" en tanto que "signos de territorio o llamada al apareamiento", pero ningún animal ha sido dotado de la carga e impresión que el ser humano ha sentido con el impacto del símbolo en su psique.

Que la evolución natural, como Darwin la concibió, sea la única respuesta para la aparición del símbolo es algo que se podría matizar, para empezar ¿cómo y por qué nosotros?

Estas preguntas por su enorme complejidad no tendrán una respuesta completa en esta tesis, pero que la acompañan a modo de inspiración fundamental. Símbolo y signo no son pues antagónicos, comparten estructuras, pero no esencias. La esencia del símbolo precede a la del signo. Fue sentida, intuida, percibida e interiorizada primero en el entorno natural, antes de ser codificada en signos reconocibles por la comunidad primitiva y las posteriores.

Más tarde, cuando los signos evolucionaron hacia formas de representación elaboradas se convirtieron en símbolos que representaban el entorno natural pero también algo más allá del mismo, y pasaron a simbolizar sentimientos, estructuras de poder, jerarquías y cuestiones del ámbito cultural humano.

Creo que hubo un momento donde el símbolo abandonó su naturaleza más inmediata, la de representar las potencias naturales; fue cuando el ser humano comenzó a realizar dólmenes, templos astronómicos, formas de laberintos, que en esencia estaba dando los primeros pasos hacia una "segunda naturaleza" 14, lo que milenios después fue el origen de sus creaciones tecnológicas, de ciudades y máquinas complejas.

Todo indica que la abstracción del símbolo diera lugar al signo que como expresión gráfica y a su vez simbólica. Se presentará esta hipótesis a través de ejemplos como Göbelkli Tepe, el primer emplazamiento arquitectónico humano.

Ediciones Sígueme, Salamanca. En parte, los seres humanos adquieren una segunda naturaleza al ser adiestrados en las capacidades conceptuales, cuyas interrelaciones pertenecen al espacio lógico de las razones".

fin de la cita A esta reflexión de filosofó McDowell, esta tesis quiere añadir que la función de lo simbólico juega un papel clave en esta concepción de "segunda naturaleza" en tanto que configuración de la estructura cultural, y que el espacio lógico de las razones se fragua en una relación entre el Mito y el Logos cuyo proceso observaremos en el transcurso de esta tesis.

Esta es una cuestión que esta tesis tratará de responder debido al vacío de conocimiento acerca de esta evolución estética y cómo se ha mezclado en el sistema de creencias de mundo antiguo. Para entender mejor el contexto de la época lejana a la que Gobëkli Tepe pertenece, es oportuno mencionar a la cultura Natufiana hace unos Entre los diferentes objetos que los Natufianos realizaron uno destaca especialmente, se trata de una imagen de doble significado, es decir, una metáfora, no solamente una representación simple.

Esta es la cualidad extraordinaria de esta imagen abstracta de una pareja de amantes abrazados, quizás realizando una cópula, pero no se ha de pasar por alto la extraordinaria semejanza biológica con un corazón humano.

Figura 1. La pieza conocida como los amantes de Ain Sakhri Una escultura de piedra natufiana de El artista contemporáneo Marc Quinn ha observado que esta pieza tiene una carga alegórica que le hace ser algo más que un mero "artefacto"15 de una cultura prehistórica, sino una pieza de arte en sí misma.

Bajo la óptica de esta tesis, esta pieza muestra la alegoría de la unión como una pérdida en el otro, una representación de unión abstracta que por su estructura recuerda a la estructura anatómica humana del corazón.

Por ello, si acaso se tratara de una representación deliberada estaríamos ante una alegoría escultórica con carga metafórica. Y lo seguiría siendo, aunque la representación del corazón no fuera intencional, puesto que sigue permaneciendo en la forma de la escultura la unión simbólica de los amantes.

La fascinación con el concepto del corazón y su misterio no fue anómala en esta zona del antiguo mediterráneo oriental, se ha de recordar que el concepto del "Juicio de Anubis" guardaba la metáfora de los actos puros que eran pesados contra la pluma de Maat, la diosa de la justicia y la armonía universal, dicho concepto elaborado estaba presente hacia el a.

Por lo general llevan inscripciones de imágenes y textos jeroglíficos en sus lados. El cuerpo de los obeliscos es un largo bloque se sección cuadrada, que se asentaban sobre un basamento y la cúspide con forma piramidal que simbolizaba los rayos del sol. Por regla general, los obeliscos se erigían por parejas a la entrada de los templos, frente a los dos pilonos situados a ambos lados de la puerta, por lo que se consideran símbolos cuya función era proteger mágicamente los templos.

Las cuatro caras estaban talladas con inscripciones jeroglíficas que indicaban el nombre y los títulos del faraón que había ordenado la fabricación del obelisco, la divinidad a la que se había dedicado y la narración del acontecimiento político o histórico en cuya conmemoración había sido erigido.

El obelisco de toneladas de la ciudad de Heliópolis, erigido para el aniversario del faraón Sesostris, en el año a. el texto jeroglífico dice: « Los obeliscos, al igual que otras formas geométricas, generan energía.

Existen diversas hipótesis sobre su función o significado. Suelen ser considerados pararrayos, o protectores de templos, menhires, piedras sagradas, símbolos fálicos, con poderes mágicos para extraños ritos solares sobre los que se posaban los rayos del sol cada amanecer.

Un obelisco muy famoso es el inacabado de Asuán que se encuentra en las canteras del norte de la ciudad de Asuán, de la que salían buena parte de las grandes piedras con la que se hacían los monumentos egipcios.

Es un obelisco que se estaba preparando y se resquebrajó, por lo que se supone que se abandonó sin concluir. Yace en el suelo rocoso de la cantera con una largura de 42 metros y un peso estimado de 1.

Además ¿era su función simplemente decorativa? Ante la falta de explicaciones lógicas, siempre se lanzan teorías como la de levitación, pues hay quienes opinan que quizás fueron levantados mediante levitación acústica producida por las vibraciones sónicas… para poder ser transportados.

Miles de obreros fueron necesarios en el traslado y elevación de uno de los obeliscos colocados en la ciudad de Roma, que medía 32 metros de alto y pesaba unas toneladas.

Muchos obeliscos originarios de Egipto, se encuentran en varias ciudades de Europa y América, como si estos monumentos fueran fruto de botines de guerra. Simbólicamente, hay poca diferencia entre los obeliscos, que los egipcios elevaban hacia el cielo, y las agujas de las torres de las iglesias y de las catedrales góticas, que se asemejan en la forma o en la intención.

El enclave de Baalbek, en el valle de la Bekka, en el Líbano, alberga un misterio que permanece hasta nuestros días imposible de descifrar, debido a unas imponentes piedras que desafían toda lógica, y dan lugar a infinidad de hipótesis sobre cómo pudieron ser talladas, transportadas o izadas.

Casi todas apuntan a que se tuvieron que utilizar técnicas que se suponen imposibles de conocer por una cultura antigua, y que son desconocidas por la ingeniería actual. A la salida de Baalbek se encuentra la antigua cantera excavada en una colina cercana. Destaca un mastodóntico bloque de piedra semienterrado, perfectamente tallado y que por razones desconocidas no fue transportado hasta el templo.

Tiene unas medidas de 21,5 x 4,2 x 4,8 metros y un peso cercano a las dos mil toneladas. Se trata de la piedra tallada más grande del mundo. Y se constata la existencia de varias más en la cantera cercana con pesos y medidas similares.

Baalbek es un yacimiento arqueológico que en la antigua Roma era conocido como Heliópolis o Ciudad del Sol. Uno de sus espacios más fascinantes era el llamado Templo de Baal, también conocido por los romanos como Templo de Júpiter, conformando un santuario gigantesco de las que las más importantes son tres templos y una gran terraza ciclópea.

Baalbek fue una vez uno de los lugares más sagrados del mundo, y sus templos una de las maravillas del mundo antiguo. El tamaño del templo empequeñece al Partenón de Atenas. Tan magnífico como ciertamente es el templo de Júpiter, que yace sobre una terraza pre-romana de piedras colosales que son aún más impresionantes.

En la parte de debajo podemos ver una hilera de nueve bloques en el muro sudeste de la terraza, cada una midiendo aproximadamente 10 metros de largo, por 4 de alto y 3 de ancho, y por lo tanto con un peso de más de toneladas.

Entre las cuestiones que preguntaré están: ¿por qué eran usadas piedras de ó 1. Es un misterio que ha inspirado la imaginación de los hombres durante miles de años. Impresionantes también son las murallas ciclópeas por su inmensa magnitud, en especial de otras tres colosales rocas que miden 20 x 4,5 x 4 metros y cada una pesa mil toneladas.

Cómo pudieron ser transportados enormes bloques de piedra, de dos mil toneladas de peso, e izados hasta ser colocadas sobre otros bloques a más de 6 metros de altura, es una cuestión a la que nadie ha podido dar una explicación satisfactoria, pues solo para moverlas se necesitaría el concurso de varios miles de hombres.

La datación exacta de estas imponentes construcciones continúa siendo un misterio, aunque algunos investigadores consideran que tan ancestral yacimiento megalítico tiene entre El templo de Baalbek está bastante bien conservado, pues gran número de esbeltas columnas permanecen en su lugar y con una magnífica puerta intacta que permite formar una idea bastante cercana a sus proporciones y magnificencia.

Bronce de Sursok En el Museo del Louvre se conserva el Bronce de Sursok, un ídolo de la deidad que estaba en el templo de Baalbek expuesto a la veneración de los antiguos fieles y peregrinos, sobre un zócalo flanqueado por toros, con la actitud de un dios de las tormentas, teniendo el rayo en la mano, símbolo de los elementos dominados y también de la fertilidad, porque el agua de las tormentas y borrascas ponía término a las catastróficas y prolongadas sequías.

Al sur de Siberia, Rusia, cerca de las montañas de Gornaya Shoria hay unas estructuras que se componen de enormes bloques de piedra de granito, con superficies planas, ángulos rectos y esquinas agudas.

Los bloques parecen haber sido apilados, casi a la manera de una construcción ciclópea, y son enormes. Es una región, remota y aislada, donde se encuentran unas ruinas en la cima de una montaña hechas con bloques de granito, traídas de no se sabe dónde, pero que no son del lugar, algunos de los cuales pesan más de 4.

La gran piedra de Baalbek, pesa unas 1. No existe la menor referencia de la civilización que pudo haber levantado este monumental lugar, acarreando esos gigantescos bloques hasta la cima del cerro, apilarlos y ajustarlos con inusitada precisión.

Existen lugares donde hay enormes piedras que pesan más de doscientas toneladas que fueron encajadas milimétricamente, con ángulos múltiples y esquinas inverosímiles. De ahí que haya leyendas y teorías que afirman que los antiguos podían licuar y solidificar las rocas a voluntad, como se trata el cemento.

En Sacsayhuamán, Perú, hay enormes bloques de piedra formando murallas, que parecen haber sido moldeadas como si fueran de barro, pues encajan unas con otras con inusitada precisión.

precisión milimétrica necesaria para encajarlos unos con otros en la forma en que se encuentran. Como en otros muchos lugares, hay leyendas que narran que el sitio fue construido por una raza sin nombre de personas lideradas por un poderoso dios que descendió de los cielos. Estos megalíticos bloques de piedra han llamado la atención de numerosos investigadores de todo el mundo, que han tratado desesperadamente de resolver el misterio que hay detrás de este complejo antiguo.

Sigue siendo un misterio en cuanto a cómo las culturas antiguas lograron transportar y encajar las enormes piedras tal como se ven hoy en este complejo arqueológico. Algunas hipótesis apuntan a que los ángulos misteriosos formados por los bloques megalíticos de piedra revelan el conocimiento antiguo de alineaciones astronómicas de la luna, el sol y nuestro planeta, así como los eclipses lunares y solares.

Se sabe que muchas culturas antiguas construyeron sus monumentos y ciudades sobre la base de las alineaciones astronómicas. Antiguas tradiciones de los pobladores del imperio inca hablan de la existencia de una planta que les fuera regalada por sus dioses, con cuyas hojas habrían podido ablandar las piedras para volverlas maleables.

Acaso esto explicaría la extraordinaria precisión en el corte y tallado de los gigantescos bloques pétreos de las construcciones, cuyo encastre entre unos y otros es tan perfecto que ni siquiera permite la introducción en las junturas de una delgada hoja de afeitar.

Monolitos de más de cien toneladas y hasta cinco metros de altura, cuyas aristas encajan tan perfectamente con el conjunto que las rodean, hasta el punto que resulta imposible introducir la punta de un cuchillo entre las juntas de dos de ellas.

El caso es que este tipo de estructuras también existen en otros lugares, en otros continentes, como los muros hititas que se encuentran en el yacimiento arqueológico de Alacahöyük, al norte de Turquía. Y es que, rocas de muchas toneladas encajadas en un monumento de grandes proporciones apunta, necesariamente, a la intervención de alguna «sustancia ablandadora».

Esa técnica de construcción, a pesar de las grandes distancias, siempre es la misma… por lo que si nuestros antepasados encontraron una fórmula para ablandar y moldear las piedras, ¿cómo es que se perdió aquel conocimiento?

Tiahuanaco La característica más notable de las antiguas y avanzadas civilizaciones mesoamericanas es la impresionante arquitectura, consistente en estructuras megalíticas compuestas por enormes piedras, salpicada por grandes monolitos semejantes a estatuas con aspecto humano.

Los gigantescos monolitos de piedra utilizados en la construcción de la ciudad de Tiahuanaco fueron transportados desde canteras ubicadas a cuarenta millas del lugar. Sigue siendo un total misterio cómo lograron cortar y transportar las piedras colosales en aquellas épocas y lugares donde todavía no había caballos u otras bestias de carga.

Es por ello que las leyendas cuentan que esta ciudad fue construida por gigantes, refiriéndose especialmente a la Puerta del Sol. La Puerta del Sol es una estructura megalítica elaboradamente tallada en un único bloque de piedra que pesa más de diez toneladas, en cuya parte superior se representan unos grabados con inscripciones astronómicas, por lo que se cree que era una especie de calendario antiguo.

Tiahuanaco fue alineado con el Sol en los equinoccios de primavera y el invierno. Los restos arqueológicos de la ciudad muestran que fue habitada por una antigua civilización que prosperó en el tiempo, y dejó muestras de su existencia, como construcciones y otros restos que inclusive para la tecnología de hoy en día son difíciles de superar.

Esta cultura antigua dejó monumentos enormes que hasta la fecha no pueden ser descifrados, sus diseños matemáticos desconcertantes y construcciones son aún inescrutables.

Pirámides truncadas, montículos artificiales, hileras de monolitos, plataformas, cámaras subterráneas, pórticos de dos pilares y dintel, tallados en la dura piedra. La fecha de antigüedad no puede ser precisada pero se sitúa su establecimiento sobre a.

Los testimonios dejados por esta cultura verdaderamente antigua hablan de dioses, templos, ídolos y calendarios, dejando una idea enigmática de su origen y propósito. Poseía asombrosas técnicas en agricultura, arte, tecnología, ingeniería, construcción y administración.

Como otras civilizaciones desaparecidas de América del Sur, carecían de toda tradición escrita, por lo que no se puede descifrar ninguna inscripción.

Ubicada cerca de Cuzco, en Perú, otro de los más misteriosos y magníficos sitios antiguos del planeta, porque hay una evidencia de tecnología extremadamente avanzada usada por culturas antiguas hace varios miles de años. Lo más llamativo es que la superficie de esos enormes bloques de piedra es tan lisa y tan suave que necesariamente tuvo que ser pulida utilizando herramientas o métodos desconocidos en la actualidad.

Colosos de Tebas Colosos de Abu Simbel Los colosos de piedra son esculturas de proporciones excepcionales que destacan precisamente por la magnitud de su tamaño y su grandiosidad.

Por lo general son estatuas sedentes. En el templo de Ramsés II, en Abu Simbel, Egipto, hay cuatro grandes colosos que custodian la entrada. Cada uno de los colosos tiene una altura de 22 metros. Tanto las estatuas como el propio templo, dedicado a las divinidades de Ra, Amón y Ptah, fueron construidos para provocar la admiración de los enemigos de Egipto.

Los colosos de Memnón son dos gigantescas estatuas en piedra que representan a Amenhotep III en posición sedente, que se encuentran frente a la ciudad egipcia de Luxor, en la ribera del Nilo,. Sus manos reposan sobre las rodillas y sus miradas se dirigen hacia el Este, en dirección al río Nilo y al amanecer del sol naciente.

Estas colosales estatuas tienen 20 metros de altura y fueron talladas en bloques de cuarcita extraídos de una cantera y transportados, de manera increíble, a lo largo de kilómetros hasta ser colocados en su ubicación actual. Según una antigua leyenda, todas las mañanas, cuando el Sol asomaba por el horizonte, de una de las estatuas, el coloso sur, emanaba un sonido agudo y prolongado, como un quejido que surge de las entrañas de la piedra, semejante a un canto triste pero al mismo tiempo armonioso, como el de un alma atormentada.

Actualmente ya no se escucha ese sonido al amanecer. Los colosos de Nemrut, en el sureste de Anatolia, Turquía, son un conjunto de estatuas de hasta 9 metros de altura que representaban figuras de dioses y reyes, leones y águilas que se mezclan sobre la cima de un monte.

Las estatuas llevan en ese lugar 2. Los budas de Bamiyan son imponentes esculturas que fueron esculpidas sobre la pared de la montaña. Fueron construidos en el siglo VI, cuando Bamiyan era un sitio sagrado para los budistas, una ciudad con una población de unos Las dos estatuas más prominentes que representaban a Buda de pie y tenían una altura de 55 y 37 metros y fueron demolidas en marzo de por ser considerados ídolos falsos.

Actualmente solo quedan los nichos a consecuencia de su destrucción por parte del régimen talibán al considerarlas ídolos y contrarias al Corán.

Llevaban esculpidas en la montaña 1. Buda de Bamiyan Buda de Bingling Existen estatuas colosales de Buda en otros lugares, como en Bingling, cuyo templo se compone de una serie de grutas con grandes esculturas talladas sobre la roca, que se ubican a lo largo del cañón del río Amarillo, donde se encuentran las Cuevas de los Mil Budas, de las épocas de la Dinastía Jin de Occidente, entre los años y Son esculturas que suelen representar Budas y otras figuras relacionadas con esa religión.

En la actualidad se encuentran nichos, estatuas de piedra, 82 esculturas de arcilla. Las cabezas gigantes olmecas son esculturas extraordinariamente bien talladas en bloques de piedra basáltica con un peso medio de unas 25 toneladas cada una.

Miden más de dos metros de altura, aunque alguna llega a superar los ocho metros. Y tienen una antigüedad de entre 3. Estas fueron transportadas a grandes distancias, aunque el método utilizado para el transporte no es claro. Las colosales cabezas carecen de cuerpo y representan un tipo de raza con rasgos negroides.

Sus rasgos son típicamente negroides, muestran a hombres maduros con mejillas carnosas, labios gruesos, nariz ancha y plana con ceño fruncido; y con ojos rasgados en forma de almendra más próximos a las razas orientales.

Cada cabeza tiene un casco único y sus rostros son diferentes y de gran tamaño. La apariencia es de violencia y su expresión poco agradable. Hasta la actualidad, se han confirmado la existencia de diecisiete cabezas de piedra, todas dentro del territorio olmeca en la Costa Golfo de México, en los estados de Veracruz y Tabasco.

En Costa Rica, América Central, en la región del Delta del río Diquis, en la Isla del Caño y en algunas ubicaciones más, se encuentran unas esferas de tamaños que oscilan entre los 30 cm y los cms.

de diámetro y con pesos que van desde unos pocos kilos hasta superar las 30 toneladas. Se caracterizan por la perfección sorprendente de su acabado, y algunas cuentan con sofisticados petroglifos, tallados en alto y bajo relieve, de las que se desconoce su origen, historia y función, ya que no se encuentra una explicación lógica sobre su disposición y organización en el terreno, ni se conoce quiénes las construyeron y tampoco se pueden datar con precisión… Los arqueólogos no han podido datar cuándo fueron talladas, de qué manera las esculpieron ni cómo fueron transportadas estas piedras perfectamente esféricas que podrían tener más de 1.

Y no son éstas las únicas esferas de piedra gigantes en el mundo, ya que también se han encontrado con parecidas características en México y en Bosnia.

En otra parte del planeta, en un bosque de Bosnia, apareció semienterrada una misteriosa esfera de piedra gigante y podría ser la más grande fabricada por el hombre si no lo ha sido por la naturaleza.

Según su descubridor se cree que había unas 80 en los años 30 del siglo XX, aunque desde entonces algunas fueron arrastradas por el río, otras fueron destruidas y otras sirven de adorno en jardines privados.

Y es probable que para aquellos tuvieran alguna función o carácter simbólico o mitológico. En al Océano Pacífico, en Nueva Zelanda, también se han encontrado grandes cantidades de esferas gigantes de piedra.

Nadie sabe de dónde han salido. Los científicos afirman que son obra de la naturaleza y que las piedras esféricas de este lugar están compuestas por restos de calcio cristalizado de un sedimento mineral de cerca de 60 millones años.

Parecen esferas de roca de otro mundo que arbitrariamente fueron colocadas en la playa. Las rocas varían en tamaño de 0,5 metros a 2,2 metros de diámetro y pueden llegar a pesar hasta siete toneladas. Según las tradiciones de los aborígenes de la isla, los moerakis son piedras sagradas.

Suponen un importante atractivo turístico de la Isla y están protegidas dentro del dominio de una reserva natural. Los habitantes de South Island afirman que algunas de estas esferas pétreas llegan a alcanzar hasta los 4 metros de diámetro. que otra piedra esférica que se encuentra en la Isla de Pascua.

Si por encima de cualquiera de estas piedras se coloca una brújula, ésta comienza a dar vueltas sin parar. Moáis de la Isla de Pascua Uno de los lugares más misteriosos y aislados del planeta es la isla de Pascua, una isla de Chile ubicada en la Polinesia, en medio del océano Pacífico que tiene una superficie de ,6 km², y que resulta ser un verdadero misterio para los arqueólogos e investigadores de todo el mundo.

La Isla de Pascua es famosa por sus gigantescas estatuas. Un enigma que se debe a un millar de estatuas, llamadas moáis, estatuas de forma humana que presiden las zonas más bellas de la isla y servían para honrar a antepasados ilustres, pesan entre 30 y 75 toneladas y de altura miden 6 metros de media.

Quince moáis permanecen vigilantes al borde del océano, y al amanecer, durante el verano austral, el sol sale del mar por detrás de ellos, representando un espectáculo impresionante. Lo más llamativo de los moáis, cuya simbología es más que extraña, es por su posición vigilante por toda la costa.

Estas esculturas imponentes y colosales, fueron esculpidas en una sola pieza de piedra volcánica y están dispuestos en torno a la costa a modo de límite imaginario. La más común de ellas es que fueron talladas por los habitantes polinesios de la isla, entre los siglos IX y XVI, como representaciones de antepasados difuntos, de manera que proyectaran su mana, un poder sobrenatural sobre sus descendientes; otros sostienen que formaban parte de un ritual para contactar con los dioses.

El significado de las estatuas es aún incierto, y hay varias teorías en torno a ellas. Los más de moáis conocidos tallados por los antiguos rapa-nui están distribuidos por toda la isla.

La mayoría de ellos fueron labrados en toba del cono volcánico Rano Raraku, donde quedan más de moáis en diferentes fases de construcción. Además de su gran tamaño y peso, hay otras incógnitas, como ¿qué seres tienen tales cabezas alargadas, manos con dedos tan largos y cuerpos tan abultados y pequeños?

No se asemejan a representaciones de seres humanos… Algunos de los moáis llevan sobre sus cabezas el 'pukao' una especie de sombreros de piedra rojiza que tienen un peso de varias toneladas.

Solo sabemos que siempre se llevaban de pie para respetar la espiritualidad de las personas a las que representaban. Si caían en el camino eran abandonados, significaba que no eran buenos. Y siempre se colocaban mirando a la aldea para protegerla.

Esculturas del Valle de Bada. Indonesia En Indonesia, en una de las islas del archipiélago de Salawesi, un lugar conocido como Valle de Bada, también existen grandes esculturas monolíticas que recuerdan a los moáis de la Isla de Pascua. La zona cuenta con unos 44 megalitos antiguos, que en su mayoría son representaciones antropomorfas, y otros son grandes calderos de piedra.

El origen y significado de estos objetos siguen siendo un misterio. Los megalitos son datados entre 1. Están dispersos por todo el valle.

Nadie sabe quién las hizo, cuándo o con qué propósito. Sobre el origen de estas estatuas, los lugareños explican que siempre han estado allí.

Algunos creen que fueron utilizadas en el culto ancestral o que pueden haber tenido algo que ver con sacrificios humanos. Otros creen que estas estatuas se colocaron para alejar los malos espíritus.

La estatua más grande mide cuatro metros de altura, 1,5 metros de ancho y 1,29 metros de espesor. Algunos investigadores opinan que están relacionadas con la cultura megalítica de Laos, Camboya y zonas de Indonesia, donde han aparecido diferentes ejemplos de megalitos, aunque los de Bada son únicos en todo el sudeste asiático por su morfología.

Sorprendente y a la vez totalmente lógico deducir que si hombres de antiguas civilizaciones trabajaron con unas piedras tan grandes y pesadas, en lugar de usar bloques más reducidos y ligeros, es porque su manipulación no representaba para ellos ningún problema.

Otras incógnitas cuyas explicaciones también resultan complejas, serían comprender la naturaleza de esas máquinas, sus dimensiones, qué tipo de fuerza o de energía utilizaban, y en su caso de dónde la obtenían, o cómo la generaban.

Lo que indica que lo que es real es porque resulta posible, mientras que lo que solo es probable es muy difícil de encontrar. No se debe descartar que los grandes monumentos megalíticos de las culturas de la antigüedad, dejados por doquier, en el fondo sean enormes símbolos de unos conocimientos que quedaron plasmados para la posteridad.

Tampoco se debe descartar la posibilidad de que, por el hecho de desconocer la realidad de los procesos de construcciones de monumentos como la Gran Pirámide de Guiza, el templo de Baalbek, o el complejo de Stonehenge, éstos se hubieran realizado transportado o elevando las piedras por efectos de la levitación mediante sonidos o vibraciones.

Los monjes del Tíbet estaban familiarizados con las leyes que rigen la estructura de la materia y se dice que eran capaces de levitar piedras pesadas con la ayuda de los sonidos. con singulares destrezas.

Ante la falta de pruebas concluyentes que expliquen los métodos utilizados en la antigüedad para la construcción de monumentos megalíticos hechas con grandes bloques de piedra, parece que lo más sencillo sería formular teorías acerca de que necesariamente tuvieron que utilizar o intervenir técnicas o fuerzas que escapan al conocimiento tecnológico o científico en la actualidad.

Sin embargo, la existencia de seres humanos gigantes, por supuesto inteligentes, en el pasado, explicaría muchas incógnitas que surgen acerca de la autoría de determinadas construcciones, especialmente las más rudimentarias, como dólmenes, menhires, o rocas de gran peso y volumen.

Lo normal sería considerar que esas estructuras difícilmente pudieron ser levantadas por seres primitivos, a los que se supone que carecían de fuerzas o de técnicas motrices, por lo que lo más lógico y científico sería admitir que, no habiendo podido ser transportadas estas piedras por hombres corrientes, fueron manejadas por hombres gigantes.

Y el problema es realmente éste: si las piedras eran demasiado pesadas para hombres comunes, deberían haber sido desplazadas y erigidas por individuos para los cuales el tamaño y el peso no eran obstáculos insuperables.

Por lo que la deducción más lógica pudiera ser que quienes tallaron, transportaron, levantaron y colocaron esas inmensas masas pétreas fueron… humanos gigantes. La creencia en la existencia de seres humanoides gigantes en la Tierra ha perdurado desde tiempos inmemoriales.

Se atribuyen a leyendas o mitos fascinantes y fantásticos, pero en la actualidad hay descubrimientos y evidencias que apuntan a una posible realidad. Siempre se ha creído que los gigantes son fruto de relatos mitológicos, aunque muchas culturas hablan de razas de gigantes que habitaron en diversas partes del mundo.

Los gigantes son criaturas de aspecto humanoide que se caracterizan por poseer gran tamaño y una fuerza descomunal. Los gigantes aparecen en infinidad de leyendas y se les atribuyen muchas de las catástrofes que se han vivido durante la historia. Los antiguos creían que eran capaces de romper montañas y provocar avalanchas, o de secar un río entero bebiendo de su caudal.

Los gigantes son, generalmente, seres crueles, salvajes y primitivos. Fueron creados del Caos en el mismo momento en el que se definieron los cuatro elementos de la vida, el bien y el mal.

Con el tiempo, los dioses consiguieron desterrarlos a la tierra definitivamente, aunque no todos los gigantes corrieron la misma suerte. Algunos se sometieron a la voluntad de los dioses y se les permitió permanecer en el cielo y en las nubes.

Se extendieron por todo el mundo, por lo que aparecen en las leyendas de, prácticamente, todas las culturas que se conocen. Incluso en el Medievo se aseguraba su existencia ya que sólo así se podían explicar las enormes construcciones de civilizaciones antiguas.

Los gigantes han sido protagonistas en infinidad de textos, relatos antiguos y tradiciones de pueblos de todo el mundo. Se habla de descubrimientos de restos arqueológicos conteniendo restos humanos de gigantes en los cinco continentes.

Es tan poco lógico como posible. Y esto lo falsea todo, porque se admite a priori que se trata de primitivos seres subdesarrollados.

Y constituye un procedimiento mental bastante común en nuestro tiempo que niega todo saber a aquellos que no tuvieron o no aplicaron nuestra ciencia. Es más científico admitir -como hace la tradición popular- que no habiendo podido ser transportadas estas piedras por hombres corrientes, fueron manejadas por gigantes.

Y el problema realmente es éste: si las piedras eran demasiado pesadas para hombres comunes, las tendrían que desplazar y erigir individuos para los cuales el peso no era un obstáculo insuperable.

Y ello, mediante el empleo de máquinas de las que no tenemos idea, o bien por efecto de una maestría desconocida sobre las fuerzas de gravitación. Los gigantes a menudo han sido considerados figuras legendarias creadas por la imaginación de los antiguos, representando un símbolo de poder humano.

Son numerosas las localidades en España en las que se saca a pasear gigantes en memoria de una tradición que aparentemente solo responde al folclore popular, más que al recuerdo atávico de unos seres que habitaron la tierra en tiempos inmemoriales. Lo cierto es que se conocen numerosos testimonios y pruebas que acreditan la aparición por numerosos y distantes lugares del planeta de restos humanos, cuyos cráneos, esqueletos y huesos son de tamaño gigantesco.

También existen documentos gráficos de bastantes enterramientos, en los que se puede comparar el tamaño de los restos con los de los humanos que trabajan en las excavaciones. La figura del gigante se presenta en casi todas las culturas y sus leyendas.

Se pueden encontrar en múltiples relatos mitológicos del viejo mundo: griegos, nórdicos, germánicos, hindúes, indoeuropeos, y también en el nuevo mundo, como las tradiciones de los mayas, de los aztecas y de los incas; así como en casi todos los libros sagrados de la antigüedad: el Lebhar Gabhale irlandés, el Ramayana hindú y la Biblia.

Y cuando los hombres ya no podían sostenerlos, los gigantes se volvieron contra ellos y devoraron a la humanidad. Y comenzaron a pecar contra los pájaros y bestias, y reptiles, y peces, y devorar la carne de los otros, y beber su sangre…». Que en algún tiempo en este planeta habitaron gigantes lo demuestran los hallazgos de restos humanos de extraordinarias dimensiones en la India, Tíbet, China, Norteamérica, Sudamérica, África algunos han sido datados con una edad aproximada a los El espécimen de un homínido gigante que mide unos increíbles 5,3 metros de altura fue descubierto cerca de las antiguas ruinas de la única civilización megalítica jamás descubierta en Australia.

Parece que una gran catástrofe ha lavado completamente todo rastro de esta civilización perdida y desconocida. Esta muestra no es aparentemente única, no es más que una cuestión de tiempo antes de encontrar más especímenes similares. En ese lugar se encontraron huesos de esqueletos cuyo tamaño es de siete veces más grande que el de un humano actual.

Los descubrimientos sobre la existencia en el pasado de hombres gigantes se producen con gran frecuencia en muchos lugares del planeta.

Como por ejemplo, unas huellas fosilizadas de pies de gigantes en rocas descubiertas en la provincia de Guizhou, en el sur-oeste de China. toda existencia humana está constituida por una serie de pruebas iniciáticas.

Un lugar en el que uno puede extraviarse, donde uno se desvanece, se acaba o se muere. Los laberintos son un testimonio velado de un recuerdo perdido en la prehistoria.

El nombre de laberinto ha sido dado a esos dibujos a causa, sin duda, de cierta complicación de sus trazos. También eran llamados, a veces, «dédalos», por el nombre del arquitecto minoico, padre de Ícaro, a quien dio alas. Por lo general, es frecuente pensar que un laberinto es de donde resulta francamente difícil encontrar la salida.

Aquellas construcciones que tienen una estructura enrevesada o confusa, reciben el nombre de laberintos. Con el término laberinto se denomina a un jardín o construcción arquitectónica, que tenga una complicada estructura, un espacio lleno de recovecos y pasadizos, al que se accede con facilidad pero que en el retorno resulta muy difícil encontrar la salida.

Se representa como una compleja o intrincada senda que se retuerce sobre sí misma y que siempre conduce hasta el centro. Su diseño geométrico aparece por todas partes, dibujado en los más insospechados lugares y objetos, en las rocas, en el suelo, en paredes, tejas, grafitos, vasijas, tablillas, monedas, mosaicos, etc, como si se tratara de un recuerdo ancestral que ha perdurado durante milenios.

Los dibujos de laberintos eran realizados sobre los muros exteriores de las casas y en las entradas de las tumbas porque servían para distraer y extraviar a los espíritus malignos, e impedir que hicieran daño a los moradores y a los difuntos.

Se cree que estaban relacionados con una búsqueda espiritual, la muerte y el renacimiento, para que pudiera sortear el adepto o el neófito diferentes pruebas en el camino.

Se creía que habrían sido diseñados para que los demonios entrasen en él, para perderse en sus vericuetos y del que nunca más pudieran salir. También se interpreta el dominio del laberinto como el aprendizaje del neófito respecto a la manera de entrar en los territorios de la muerte.

Un camino de iniciación que termina siempre en el centro, donde por lo general se encuentra una cruz. En el caso de los laberintos egipcios, esa era una cruz con asa, que a su vez era el símbolo de la vida.

Existieron laberintos en la prehistoria, en el neolítico, en la India, en América, en Egipto, en la civilización minoica de Knossos, y durante la Edad Media, en las catedrales góticas de Francia dedicadas a Nuestra Señora la Virgen, en las de Chartres, Reims, Amiens, Bayeux, Laon.

El laberinto es uno de los símbolos de gran fuerza en todo el mundo, y del que sus orígenes y la fascinación humana que se tiene por él se ha perdido en la noche de los tiempos. Es uno de los símbolos sagrados, junto con la espiral o la esvástica, y también es una representación gráfica y una construcción arquitectónica con alto contenido filosófico, religioso y antropológico.

Es uno de los símbolos más difundidos de la prehistoria. Este tipo de croquis se halla en los petroglifos más antiguos, pero también se halla universalmente difundido, y aparece en el arte popular de distintos pueblos, lo cual vuelve imposible establecer su procedencia.

Los laberintos simbolizaban los enredos y las ilusiones del mundo inferior por los cuales vaga el alma humana en su búsqueda de la verdad. En algunos lugares los laberintos se han utilizado como talismanes mágicos para la buena suerte.

En otros, estos diseños pudieron ser empleados como protección ante los espíritus malignos o los lobos. Los laberintos circulares son similares a las espirales que aparecen grabados en los petroglifos y en tumbas prehistóricas. Para muchos estudiosos, el laberinto simbolizaba el inconsciente, el error, el alejamiento de la fuente de la vida, y guardaba estrecha relación con la muerte.

Según Mircea Eliade «el principal objetivo perseguido por el laberinto era defender el centro, o sea, el acceso iniciático a la sacralidad, la inmortalidad y la realidad absoluta». Los antiguos laberintos sólo tenían una senda que llevaba hasta el centro, y muchas veces eran diseños tallados en la roca o pintados en cerámicas.

Existen unos laberintos conocidos como neolíticos que aparecen grabados en piedras o medallas, ya que su antigüedad se remonta a muchos miles de años.

El dibujo del trazado es idéntico a otro que aparece cincelado en una medalla de bronce de la época minoica, datada en el año a. Un dibujo similar al del laberinto de Tintagel puede encontrarse en diversos lugares de la India, donde siguen usándolo para la decoración de tejidos.

En la India, el laberinto es un objeto de meditación, habiéndose efectuado estudios muy eruditos por parte de filósofos orientalistas, sobre la relación de este laberinto con el camino seguido por el subconsciente en la meditación y el devenir del pensamiento humano.

Es uno de los símbolos sagrados tradicionales heredados de sus ancestros. En tal caso, serían símbolos de la muerte, pero también podrían haber simbolizado la reencarnación, pues si el alma es capaz de llegar al centro del laberinto, puede también volver a la salida y renacer.

El laberinto fue utilizado también, sin duda, para representar el sistema solar, donde el hombre- toro representaba al sol que vive en el laberinto místico de sus planetas, lunas y asteroides. Laberinto subterráneo de Hawara El Laberinto de Hawara, situado en Egipto, del que se cree que era una estructura arqueológica de dimensiones colosales puesto que disponía de 3.

Tras las excavaciones realizadas, apenas quedan vestigios de un vasto complejo que griegos y romanos visitaron, muchos siglos después de haber sido construido, descrito como un gran laberinto abierto, con cámaras, capillas y criptas ocultas.

De entre los autores que mencionaron este laberinto, cabe destacar a Herodoto, quien afirmó haber visto esta estructura subterránea y la describió como un laberinto de dos pisos, uno con gigantescos tejados de piedra y el otro subterráneo: «He visto una obra increíble.

Si alguien juntase las construcciones de los griegos y mostrase toda su obra junta, ésta parecería menos tanto en esfuerzo como en gastos en comparación con este laberinto. Incluso las pirámides son sobrepasadas sobremanera por esta gran obra.

Y si bien hablo de las cámaras inferiores por lo que he escuchado a otros, yo mismo he visto las superiores y todas sobrepasan al quehacer humano. Tiene doce patios cubiertos, seis de ellos orientados hacia el norte y los otros seis hacia el sur, todos contiguos, cuyas puertas se abren unas frente a otras, y rodeados por un mismo muro exterior.

Dentro hay una serie de estancias, unas subterráneas y otras en un primer piso sobre las anteriores, en número de tres mil; mil quinientas en cada nivel. En Cnosos, Creta, Dédalo construyó un complicado Laberinto, en el que el rey Minos encerró al Minotauro. Un gigantesco toro al que el rey sacrificaba doncellas y efebos, escogidos de entre sus prisioneros de guerra.

Los jóvenes eran devorados por el Minotauro que vivía en ese laberinto al cual eran arrojadas sus potenciales víctimas y del que nadie había podido salir con vida, pues sus enrevesados vericuetos y caminos siempre llevaban, de modo indefectible, hasta la presencia del inexorable monstruo.

Ariadna, la hija de Minos, se enamoró de Teseo y le ofreció su ayuda: una espada mágica con la que vencer al monstruo y un ovillo de lana con el que guiarse para salir del laberinto. Teseo mató al Minotauro y Minos, furioso, encarceló a Dédalo y a su hijo, Ícaro, en el laberinto. Dédalo e Ícaro huyeron usando unas alas que Dédalo inventó, pero las de Ícaro, hechas con cera, se derritieron porque voló muy cerca del sol, cayó al mar y se ahogó.

Los cristianos medievales adaptaron el laberinto y su significado a las necesidades de la religión, transformándolo en el camino de salvación, pues en los suelos de las catedrales, los giros y curvas representan un peregrinaje espiritual, un camino sagrado para los feligreses, y recorrerlos les proporcionaba un estado emocional adecuado que ayudaba a los fieles a meditar sobre los ideales cristianos.

Varias iglesias y catedrales góticas francesas construidas en los siglos XIII y XIV conservan unos misteriosos laberintos que se trazaban en el embaldosado del suelo, generalmente en el punto de intersección entre la nave principal y el crucero.

Muchos creen que estos símbolos guardan el secreto de unas fuerzas de extraordinarios poderes. Es probable que los peregrinos recorrieran estos laberintos en el suelo en actos de penitencia, posiblemente de rodillas o descalzos.

En realidad, estos laberintos son caminos que conducen a una sola meta. En aquella época el cielo era representado como un círculo, quizás por ello el laberinto de Chartres tiene la forma circular. En la catedral de Chartres, localidad francesa a unos 90 kms. de París, se encuentra en el suelo un laberinto formado por losas de piedra, el cual una vez recorrido de rodillas, el penitente llegaba sangrando hasta el centro.

Se cree que los misteriosos laberintos en los pisos de las catedrales góticas eran utilizados con estos propósitos, pero su verdadero origen y motivación siguen siendo hasta ahora desconocidos.

Es un pavimento circular de trece metros de diámetro en el que baldosas blancas y negras forman un estrecho sendero con múltiples circunvoluciones que conducen al centro. El sendero del laberinto representaba una peregrinación simbólica que los fieles debían recorrer a pie o de rodillas hasta la roseta central.

Chartres Amiens «El laberinto de Amiens es octogonal y está situado en el quinto tramo de la nave. En la Edad Media, los peregrinos que llegaban para venerar las reliquias de san Juan Bautista, y deseaban ganar algunas indulgencias o para que les fueran perdonados los pecados cometidos, debían seguir el camino de la línea negra del laberinto de rodillas.

La piedra central del laberinto es octogonal con una cruz que da orientación de los puntos cardinales y a su alrededor están los tres arquitectos de la catedral y el obispo.

Hoy día se recorre para lograr un desarrollo espiritual sin importar el tipo de creencia religiosa que se tenga, con el propósito de alcanzar una paz interior e incrementar la fe. Y todos los laberintos de las catedrales de Nuestra Señora tienen ese mismo camino. Sus famosos vitrales hacen de esta catedral un monumento astronómico.

Cada día del año, alrededor de las tres de la tarde, el Sol pasa puntualmente frente a las vidrieras del Pórtico Real inundando su nave principal de vivos colores. Un pequeño orificio en uno de ellos permite pasar la luz del Sol que va recorriendo el suelo. En el solsticio de verano, ese recorrido llega hasta una losa distinta de todas las demás que es iluminada por el sol de mediodía.

La luz del sol cuando atraviesa por ese vitral hace que se proyecten todos los detalles sobre las baldosas de piedra del suelo de la catedral.

El reflejo de la Virgen alcanza el centro del laberinto cada 22 de agosto hacia las tres de la tarde, fecha en la que se celebraba la Asunción de la Virgen en la época en que fue construida la catedral. La simbología basada en iluminar a los dioses con los rayos solares del amanecer o atardecer, en determinadas fechas señaladas, se remonta a varios milenios atrás, pues fue utilizada en diversos monumentos construidos por los antiguos egipcios.

En el templo de Abu Simbel, en Egipto, un rayo de luz penetra por la entrada al amanecer, traspasando la oscuridad de un largo pasillo hasta iluminar las estatuas de Ramsés II, la del dios Amón y la de Ra, el dios sol. A su lado la estatua de Ptah, la deidad de la oscuridad, permanece en la sombra.

Este fenómeno sólo se repite dos veces al año, el 22 de octubre y el 22 de febrero, dos días señalados en el culto de los antiguos egipcios, que quizá celebraran el cumpleaños y la coronación del faraón Ramsés. Esta es una simbología que pone de manifiesto la estrecha relación entre la cultura egipcia y los templarios, a los que se atribuye la construcción de las catedrales góticas en Francia, una tradición resaltada por muchos autores.

Existen otras catedrales con laberintos, como el de la catedral de Amiens o la de Reims. Esta última tenía un laberinto que fue destruido, aunque se conserva el dibujo que tenía. Se conoce con el nombre de geoglifos a las figuras que aparecen dibujadas sobre la superficie terrestre, en desiertos, grandes planicies o cerros, que se hicieron en lugares muy distantes y de diversas formas, ya fuera sacando las piedras superficiales oscuras para dejar a la vista la arena más clara, o amontonándolas con el objetivo de generar un contraste que permitiera distinguir las figuras del fondo, o utilizando piedras con tonalidades diferentes, o retirando parte de tierra superficial para lograr diferentes contrastes respecto al fondo del terreno.

Las representaciones son en su gran mayoría figuras antropomorfas, zoomorfas y geométricas, y se localizan en diversas partes del mundo. La datación de estas figuras es muy heterogénea, pues los expertos afirman que en algunos lugares pueden llegar a tener más de 8.

Uno de los rasgos comunes por el que los geoglifos son tan fascinantes es que necesariamente han de ser vistos desde el aire, debido a su gran tamaño, pues muchos de ellos son tan grandes que es imposible distinguirlos en el suelo. De ahí lo enigmático de estas figuras pues es difícil imaginar que civilizaciones antiguas fueran capaces de contemplarlas desde las alturas.

Las estructuras de estas imágenes son gigantescas por lo que solo pueden ser visualizadas desde el cielo. Pero quiénes fueron los autores y con qué propósitos fueron realizados, sigue siendo un misterio.

La única certeza que tienen los investigadores y expertos en la materia de todo el mundo es que los geoglifos fueron construidos por pueblos antiguos. Algunos científicos creen que están relacionados con el firmamento, y que algunos representan constelaciones en el cielo estrellado.

Otros creen que estas líneas desempeñaban alguna función en peregrinaciones, caminando por ellas hasta alcanzar algún lugar sagrado.

Hay quienes afirman que las líneas tienen alguna conexión con el agua, un recurso vital para la supervivencia y difícil de conseguir en desiertos, lugares donde se suelen encontrar estos dibujos, o que podrían haber representado algún papel en rituales basados en el agua.

Otros afirman que estas figuras fueron ideadas para que fueran vistas por los dioses desde el cielo. Hoy en día los visitantes pueden observar todas estas maravillas del pasado sobrevolando la zona en avioneta.

Tampoco se debe descartar la posibilidad de que estas grandes figuras sobre el suelo pudieran tener significados místicos o simbólicos, procedentes de las concepciones o creencias religiosas que tuvieran los líderes, brujos o chamanes, de los antiguos pobladores. Lo único cierto es que son mundialmente famosos y que estas figuras y dibujos dan lugar a numerosos enigmas, y siguen siendo uno de los mayores misterios de la arqueología, pues si la mayoría de ellos fueron trazados en épocas en las que se supone que los hombres no disponían de artefactos que les permitiera volar… ¿para qué o para quién fueron trazados los dibujos?

Las respuestas más racionales apuntan a que estos geoglifos fueron construidos por los pueblos antiguos. Pero por quién y con qué propósito, sigue siendo un misterio.

A pesar de la gran cantidad de investigaciones sobre estas sorprendentes creaciones, el propósito de los geoglifos sigue eludiendo a los investigadores y sigue siendo una cuestión de conjeturas. Algunos científicos creen que están vinculados a los cielos, que son representaciones de las constelaciones en el cielo nocturno.

Otros expertos creen que las líneas jugaron un papel en las peregrinaciones a pie a través de ellos para llegar a algún lugar sagrado. Sin embargo, otra idea es que las líneas están conectadas con el agua, algo vital para la vida pero difícil de conseguir en los desiertos.

Dispersos por todo el mundo hay miles de geoglifos que son impresionantes. Por ejemplo, en Medio Oriente se han descubierto estructuras en forma de rueda visibles fácilmente desde el aire, pero difíciles de notar en tierra.

Estos son algunos de los geoglifos más destacados de todo el planeta. Las líneas de Nazca Las líneas del Nazca, una gran planicie ubicada en Perú, constituyen el grupo de geoglifos más conocidos del mundo, pero las investigaciones arqueológicas indican que fueron construidos en numerosas otras partes del mundo y por diferentes culturas.

Expertos en las Líneas de Nazca y Palpa creen que las extrañas y gigantescas figuras fueron trazadas para adorar a los dioses del firmamento, quienes se creía controlaban las fuerzas de la naturaleza, tales como terremotos, periodos de sequía e inundaciones.

Colibrí Ave Fénix Constituyen un legado impresionante de la cultura Nazca —pueblo preincaico que habitó el sur de Perú desde el año hasta el d. Las figuras de Nazca fueron construidas por al menos dos culturas bien diferenciadas, con técnicas y simbolismos diferentes.

Son cientos las figuras dibujadas con gigantescos trazados sobre el árido suelo de la región y que solo pueden apreciarse en su totalidad desde una considerable altura. Están hechas en el suelo sobre una superficie llana en su mayoría, con una técnica que consiste en la retirada de las piedras rojizas óxido de hierro y de la grava típicas de la zona, las cuales dejaban al descubierto la tierra blanquecina debajo de ellas.

Muchas de estas líneas, realizadas con increíble precisión, son rectas o figuras geométricas, pero otras son la compleja representación de seres antropomorfos y de animales autóctonos de la zona, como los colibríes, llamas, cóndor, arañas, monos, peces, lagartos, etc.

Incluso hay figuras y diseños de árboles y flores. Figuras geométricas, vegetales y animales sorprendentes desde una vista aérea por su enorme precisión: las líneas rectas y las proporciones son prácticamente perfectas, sobre todo considerando las enormes dimensiones.

Todavía hoy permanecen como un enigma el origen y funcionalidad de las líneas, aunque hay muchas teorías sobre su significado. Los científicos difieren de su interpretación, la mayoría les atribuye un significado religioso y relacionado con rituales para pedir lluvia en los Andes, al Este, para que el agua fluyera hasta los campos de estos pueblos.

Otros expertos opinan que tienen algún propósito relacionado con la astronomía. El perro Las manos Según otras diferentes hipótesis, los dibujos formarían parte de un colosal calendario usado por los Nazca para predecir las estaciones y fenómenos astronómicos, y conocer la mejor época para las cosechas.

Para otros, los dibujos serían un homenaje a los dioses del agua, o que las líneas de Nazca son como un mapa de recursos acuáticos subterráneos.

Otras teorías sostienen que los Nazca conocieron la navegación aérea, tal como se muestra en algunos dibujos de la cerámica donde se ven globos y hombres-pájaro.

Ciertamente no eran carreteras incas, ya que muchas líneas empiezan y acaban en el desierto.

Otra iglesia de peregrinaje del Languedoc con un colosal símbolos de la Pasión de Jesús. A la derecha se girada hacia atrás, mientras le sale por la boca colosal siempre que tengan interés histórico símbolos respectivos de la luz lunar y la luz girada a la izquierda, vestido con abrigo y con un sombrero La cabeza, alzada y girada ligeramente hacia la derecha, dirige la mirada a la parte derecha superior del cuadro en la que se desarrolla la visión mística, que

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SÍMBOLOS, SIGNIFICADOS y PODERES - TODOS son MALOS / TODOS son BUENOS 🧿 El dibujo grabado cpn Giradas con Símbolos Colosales es su iGradas. Aunque Giradae quedan restos del tímpano occidental de Cluny, los pórticos de Autun Regulación Juego Ruleta por Gislebertus y de la abadía de Vézelay Suerte en los Rodillos de Riqueza un maestro anónimo, son muestras Símbo,os de las grandes obras Suerte en los Rodillos de Riqueza realizadas en Francia. Estos elementos permiten reconstituir la religión de los primeros pobladores del mundo. Esos puntos elegidos podrían ser una forma de contacto con los espíritus que habitaban detrás de las paredes. Coronel y Arana, María, Mística ciudad de Dios, milagro de su omnipotencia y abis­mo de la gracia: historia divina y vida de la Virgen Madre Dios, Reina y Señora nuestra, María Santísima, restauradora de la culpa de Eva y medianera de la graciaParte I, Madrid, Manuel Ruiz de Murga, ABSTRACCIÓN GEOMÉTRICA Y SÍMBOLO - capítulo I

By Tugar

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